11 de julio de 2008

¿Iremos a aquél árbol morado? - Cuento

A mi sobrina Citlalli
-¡Que maravilla que nos vamos a ir al cerro! —dijo Danea mientras se pintaba los labios, y luego añadió-: ¿A ver qué tal?
-Si, Danea. Me acuerdo que cuando venimos a vivir aquí y encontramos el cerro alto... No puedo olvidar la ansiedad por conocer allá arriba.
-¡Ah, si! Me acuerdo que cuando llegamos, al principio no sabíamos qué hacer, ya que este rancho está bien pequeño. Hay muy pocas cosas que hacer, pero después, que encontramos al cerro, lo primero que pensamos rué subir hasta la cima. ¿Qué más? No tenemos nada que hacer la mayor parte del tiempo.
-Si. ¡Mira! ¡Tengo más pecas en mi cara! —se quejó Natalia, que se observaba en el espejo-.Voy a ponerme bronceador, sino, me quedará como piel de camarón y me saldrán más pecas en menos de media hora -dijo enfurecida mientras se ponía la crema protectora.
Natalia y Danea eran primas inseparables. Natalia se acomodó la gorra con el pelo recogido, se puso unos lentes oscuros y muy grandes sobre sus ojos azules como el océano enmarcados por su piel sensible y blanca. Era mayor que Danea. Danea, al contrario de Natalia, era morena y de ojos oscuros. En lo único que se parecían era en el cabello chino aunque de distinto color.
-¿Lista? -preguntó Natalia.
-Casi, casi. Nomás déjame arreglar un poco mi pelo -que lucía suelto-.Ya estoy lista. No. Espéreme, voy por mi cámara.
Natalia se incomodaba, pero la esperó un poco más y luego salieron de la casa antigua y chiquita en la que apenas cabían sólo dos personas. Natalia cerró la puerta con llave grande.
-¡Vaya con que aquí aún hay tradición de usar puertas de madera con llaves tan enormes y pesadas que ni sé cómo guardar!- dijo Natalia, que buscaba en donde poner la llave al tiempo que caminaban.
Danea sólo llevaba su cámara, pero Natalia llevaba la funda de la cámara, las pilas y la llave. Durante el recorrido, sintieron el sudor. Danea alzó la cabeza hacia arriba y Natalia la copió, alzó la cabeza con los lentes oscuros.
-El Sol está fuerte. A ver si no me quema mucho -repuso Natalia, muy al pendiente de su delicadeza piel.
Continuaron el camino entre casa y casa de adobes hasta que se detuvieron junto al cerro, ya retirado del rancho. Alzaron la vista hasta la cima del cerro, se prepararon a sacar las fotos.
-Aquí hay demasiados árboles secos, sin hoja alguna en las ramas -susurró Danea.
-Si, ya vamos a subir aunque el cerro está demasiado inclinado -quitó sus lentes y su gorro para tomar las fotos.
Parecía que cojeaban y con mucho esfuerzo para subir en las partes muy inclinadas, iban acercando a los árboles a fotografiar. Sólo podía escucharse el ruido de los «clicks» de las cámaras. Natalia decidió ir más arriba a buscar algo para fotografiar; volteó la cabeza hacia su derecha, no estaba Danea a su lado, intentó encontrarla dando vueltas sobre sí misma. Esforzó su vista, a lo lejos encontró a Danea, parecía una hormiguita, tomaba fotos en otro lado.
-¡Me voy más arriba! -gritó Natalia, a la vez que volvía a ponerse los lentes y la gorra. Esperó un momento para ver si Danea se acercaba, pero ésta no se movió. Volvió a esforzar la vista, pudo ver a Danea que estaba muy concentrada. Repitió: -¡Te veo arriba!
De nuevo, se esforzó para subir más; con la espalda jorobada grababa un pequeño video de la subida. Se paró y giró, al terminar la media vuelta, Danea la había alcanzado y volvía a estar al lado de Natalia, que no había parado de tomar fotos. A partir de aquí siguieron siempre juntas. Estaban muy arriba del cerro, tanto que ya podían ver el rancho y a las casas súper pequeñas. Voltearon hacia arriba para ver cuánto faltaba para llegar.
-Vamos a subir más -repuso Danea emocionada.
-Si, hasta la cima.
Durante el recorrido, en varios puntos, encontraron cercas de piedras enormes que tuvieron que cruzar. En el camino encontraron algo raro: entre las plantas secas había algunos fragmentos de algo de color casi blanco, se acercaron a echar un ojo. Eran huesos de un animal grande. El lugar les pareció raro. Era muy silencioso. Se les ocurrió tomar fotos de aquellos huesos, Natalia se quitó los lentes de nuevo, alzó la vista con su cámara.
«¿Habrá animales enormes por ahí? ¿Iré hasta la cima? ¿Y si encuentro algún animal, qué hago? O ¿Mejor me regreso?» Pensó Natalia, que comenzaba a sentir temor.
«¿Sigo hasta la cima? Yo si, pero ella... ¿Me acompañará? ¿Se animará?» dijo la voz interior de Danea.
Natalia volvió a ponerse sus lentes oscuros y miró a Danea sin saber qué decir. Danea observaba la cara casi tapada de Natalia y le preguntó:
-¿Vamos a subir más?
-A mí me da igual -mintió Natalia. Después pensó? «Si ella quiere, bueno la acompaño, tengo que ser valiente.»
-Entonces ¿Seguimos?-preguntó Danea.
-Si —respondió con firmeza.
«No nos va a pasar nada.» Pensó Natalia.
Avanzaron, de nuevo con mucho esfuerzo y durante un buen rato. Había demasiadas piedras en todos los lados y hubo más cercas bajas y otras muy altas que cruzar. Iban más alto y más alto cada vez. Se veían aún sin llegar a la cima. Se detuvieron a verse, detrás de una cerca, había arbolitos que median menos de un metro y medio, muy secos, demasiado juntos. Todo era solitario y silencioso.
Natalia y Danea se miraron fijamente a los ojos, sin decir palabra; estaban empapadas de sudor, exhaustas. Voltearon la cabeza y alzaron la vista hacia arriba, había un árbol con flores moradas. De nuevo se miraron.
-¿Iremos a aquél árbol? -preguntaron al mismo tiempo.
-No sé. ¿Y tú? -contestó Danea con duda.
-Pues, para tomar fotos al árbol, si. Pero... ¿Pasar por este lugar tan raro?... No sé.
Se quedaron calladas y muy pensativas: «¿Iremos o no iremos?»
-Bueno, mientras tanto -dijo Natalia-: tomemos fotos y pensamos bien nuestra decisión.
-Me parece bien -repuso Danea. De nuevo, se prepararon las cámaras.
Natalia volvió a quitarse los lentes que colgó en su playera. A la hora de tomar las fotos, le estorbó su gorra y también se la quitó, enseguida tomó unas fotos, se concentró profundamente en el manejo manual de la cámara. Se separaron un poco, estaban de espaldas. Danea se encontraba tomando fotos hacia arriba y Natalia hacia abajo del cerro. De pronto, Danea escuchó un extraño ruido, que parecía venir desde donde algo se movía en las ramas de los árboles.
«No hay viento por aquí.» Se dijo a si misma.
Continúo fotografiando, volvió a mirar el árbol morado, decidió plasmar aquella imagen, tomó la foto con zoom y de repente escuchó como un bramido; vio en la pantalla de la cámara, un animal entre los árboles, ligeramente asomaba su cabeza, Danea abrió los ojos.
-¡Natalia! —temblaba su voz.
Natalia no le hizo caso, Danea se dio cuenta que estaban de espaldas. Volvió a gritar: -¡Natalia!
Tampoco la escuchó, Natalia estaba muy distraída. Danea tuvo que acercarse un poco, tocó fuertemente el hombro de Natalia. Natalia se asustó y alzó la voz: -¡¿Qué?!
-Mira... -dijo casi pasmada e indicó su dedo en la cámara. Natalia se acercó a ver en la pantalla de la cámara. Desde lejos, el animal bramó aún más fuerte, con desesperación.
-¡Es un búfalo! -aseguró Natalia. Y corrió hacia abaja
Se detuvo, volteó y alzó la cabeza. Danea estaba inmovilizada. El búfalo saltó de entre los árboles. -¡Corre! -gritó Natalia, sin dejar de correr.
Danea obedeció la orden de Natalia. Se oían las pisadas del animal.
-¡Corre! ¡Corre! -volvió a gritarle Natalia con desesperación.
Danea, desde lejos, miraba al búfalo que gruñía e iba acercándose un poco más, entonces Danea corrió y alcanzó a Natalia.
«¡Ay! Como me duelen los pies inclinados así, a la chin... Este cerro es demasiado inclinado y me estorban estas piedras». Pensó Natalia. Llevaba sujetada en su mano la cámara, que seguía prendida. Danea pasó por delante, pero Natalia se resbaló y se lastimó el brazo, se levantó y siguió corriendo, trataba de llegar con Danea, que se alejaba un poco.
«¡No! ¡Se ensució mi cámara con esta tierra roja!» Enfureció Natalia en su interior, sin parar de correr. Limpió y guardó la cámara en la funda con correa. El búfalo las perseguía mientras bramaba.
-¡Dios! Otra vez tenemos que brincar las cercas. ¡Estamos perdidas! -susurró Danea.
-Si. Estamos en otra ruta y peor que está más horrible De nuevo, Danea se quedó atrás de Natalia. Volteó la cabeza hacia atrás y gritó:
-¡Esta más cerca de nosotras!
Natalia frenó como un carro cuando va a chocar contra otro. Danea chocó en la espalda de Natalia.
-¿Qué pasó? –preguntó Danea, con la cara pálida.
-Mira abajo –repuso Natalia.
Danea miró. A más de un metro hacia abajo, había lodo. No había manera de ir por otro lado, estaban rodeadas de hierbas, era imposible salir atravesándolas. Natalia, con valentía, bajó cuidadosamente, encontró piedras puestas en el lodo. Avanzó pisando las piedras. Danea la imitó. Pero cuando Natalia pisó la última piedra, para salirse del lodo, ésta estaba suelta, se movió y Natalia cayó fuertemente.
-¡Ay, mi rodilla! –se quejó casi gritando y adolorida. Se fijó en el lodo que quedó en su pantalón.
Se levantó asustada, el búfalo bramaba aún más fuerte.
-¡Vamos! ¡Danea, rápido!
Sintió que Danea no se acercaba. Natalia se detuvo, vio que los pies de Danea estaban atrapados entre las hierbas espinosas. El búfalo estaba ya como a unos diez metros de donde se encontraban. Natalia tomó y jaló la mano de Danea, así la pudo liberar. Corrieron lo más aprisa que pudieron.
-¡Apúrate!
-Si, si, si…-obedecía Danea nerviosa.
Vieron la cerca muy alta, brincaron y se quedaron atrapadas, en lo que parecía un corral lleno de hierbas, de inmediato el búfalo ya estaba detrás de la cerca. Buscaron la manera de salirse. Natalia movía su cabeza buscando, pero Danea no sabía qué hacer. El búfalo golpeó las piedras que caían de una a una.
-¡Viene por nosotras! –Danea gritó lo que pudo.
-¡Ya encontré el modo de salir de aquí!
-¿Dónde?
-¡Allá!
-¡Hay demasiadas hierbas! –observó Danea-. ¿Cómo salimos de aquí?
-¡Hay que quitar esas hierbas y brincamos, tontita!
Fueron al lugar encontrado por Natalia, quitaron las hierbas. Salió primero Danea, pero a Natalia se le atoró un pie en las piedras. El búfalo, estaba cerca de Natalia.
-¡Ayúdame!
Danea jaló los brazos de Natalia. Ambas se cayeron. Habían salido del corral. El búfalo, que no había parado de bramar, quedó atrapado. Natalia y Danea se levantaron y se alejaron corriendo del cierro.
Casi llegando al rancho, dejaron de correr. Estaban fatigadas, exhaustas y faltas de respiración.
-Desde arriba hasta aquí, me he quemado mucho. Mira mis brazos y eso que me puse bloqueador -dijo Natalia, decepcionada-. ¿Y mi cara?
-Si, Estás rojisísima. Me arrepiento de no haberme puesto la crema protectora, mira mi pecho.
-Si, también tu cara. Te ves más morena. -Levantó su brazo para ver el reloj-. Fueron cinco horas. Mi pantalón se rompió y hasta mis tenis y... el lodo.
-Natalia...
-¿Si?
-Me duelen mis tobillos, casi no puedo moverme.
-Déjame ver —se hincó. Sintió el dolor enorme de su rodilla y su brazo, se acordó de su caída. Levantó las bastillas del pantalón de Danea.
-¡Dios! Tienes espinas encajadas -dijo apurada Natalia.
-¿De veras? No me acordaba. Ni siquiera me dolía.
-Pues si, a mi también -, intentó levantarse, casi no pudo por tanto dolor.
-¿Qué tienes? -preguntó Danea.
-Mi rodilla... es que me caí.
-Cierto.
-Estoy sedienta. Nos olvidamos de llevar el agua. Danea asintió.
-Ya vamos a curar nuestras heridas. Te ayudo a quitarte las espinas... y a descansar -finalizó Natalia.


Compilado por Minerva Mendoza

8 de julio de 2008

Experiencias en Literatura


Hace días, terminé el curso del taller de cuento, realmente he aprendido muchas cosas nuevas, ya que hay muchos tipos y formas para realizar un cuento. Después de seis meses estudiando, ha sido muy lindo y nuevo dentro de mi vida. Realmente no es mi prioridad el ser escritora profesional para toda la vida, si no por el gusto de tener los conocimientos literarios y a escribir en mi tiempo libre y mejorar la redacción, vale la pena, porque me ha servido mucho.

Aunque el cuento no es mi pasión si no es la novela, estoy consciente que la novela se tarda más para hacer que un cuento, pero me fascinaría realizar una historia larga. De todas maneras, hice un cuento que se titula: ¿Iremos a aquél árbol morado?, para la publicación en los libros por el fin del curso, junto con mi único compañero y otros alumnos de mi maestra y apenas el 4 de Julio, se publicaron en el evento final.

Lo que me emocionó fue el cooperar con mi maestra y sus alumnos, doblando hojas ya impresas para convertir en libros, lo cual me gusto mucho como se hacen, aunque es tanto trabajo y quiero saber más del como se hacen los libros de otras formas.

Para en el próximo post, publicaré el cuento completo: ¿Iremos a aquél árbol morado?

¡Espéralo!

25 de junio de 2008

Trigésimo segundo edición del Premio Nacional de la Cerámica




Ayer recibí una invitación para asistir al Premio Nacional de la Cerámica, que será mañana 26 de Junio a las 20 horas. Mi amiga que he recibido sus apoyos, la Lic. Karla Jáuregui, que es la museógrafa de esta edición, de quien fue curadora de mi primera exposición individual (que momentos tan maravillosos).




Asistiré por segunda ocasión, pues en la primera, me gustó mucho, ya que los participantes y el público vienen de otros estados de la Republica Mexicana, es impresionante que hubo bastante gente y me la pase muy a gusto, visite la capilla del Museo "Pantaleón Panduro", a ver las Cerámicas premiadas de 2007. que son lindos. A ver como estará mañana... que no lo puedo perder.

Actualización

Asistí a la ceremonia para conocer los ganadores del Premio Nacional de la Cerámica, en el trigésimo segundo edición, lo que más me llamo la atención que participaron más de seis mil piezas de 23 estados, ya que en el 2007, hubo poco más de cinco mil piezas que concursaron. Se incrementó más los asistentes, incluso extranjeros. La cosa que me sorprende, que nunca había visto antes que el Presidente Municipal de San Pedro Tlaquepaque, Hernán Cortés (¿Ha resucitado el conquistador de México?), se quedo un buen rato después de la ceremonia (claro con guardaespaldas), a convivir con los asistentes. Ya que normalmente las personas importantes como el Gobernador de Jalisco, Emilio González y el Presidente Municipal de Guadalajara, Petersen, se retiran de inmediato, al concluir la ceremonía pero en general de ese día, visite a la Capilla del Museo, a conocer las cerámicas premiadas de diversas categorías, del cual aprecie mucho el talento de los artesanos. El ganador de Galardón Presidencial (Primer lugar), es un tal Abel Avalos de origen guanajuatense, de la categoría Figuras en arcilla que lleva el titulo: "Así es mi vida", que es enorme el tamaño.

Al día siguiente, visite a la exposición a ver las cerámicas que concursaron, realmente son muchisisisimas, pero encontré una escultura abstracta en cerámica, que me gusto mucho que se titula "Olafe", es muy parecida a la obra que tengo llamada "Colas de Cometas"; hasta el mismo color tenia!!!


Tal vez, volveré a asistir para el próximo año.





24 de junio de 2008

Las diferencias entre contempladores y espectadores

¿Sabias que existen dos tipos de público, cuando visitan a alguna galeria?
Ahi va cuales son:
El público, se integra por contempladores y espectadores.
  • Los CONTEMPLADORES cultivan la sensiblidad y el encuentro con las obras de arte, constituyen una experiencia estética y gozan con las expresiones del lenguaje artístico; se hacen ricos en la cultura y les preporciona elementos para comprender el espíritu del hombre.
  • Los ESPECTADORES que asisten a los espectáculos artísticos por la necesidad de satisfacer un gusto. La mayoría de las veces, los hacen sólo por moda sin reflexionar acerca de la obra artistica y sus alcances, como por ejemplo: le gusta la novena sinfonía de Beethoven, sólo por sus acordes sonoros; lee los libros de mayor venta en el súper mercado (como los famosos libros de Harry Potter) y prefiere comprar un paisaje pintado en acuarela, que estan influidos por los medios de comunicación, pero la sensiblidad le permitirá comprender y a gustar el verdadero arte.

18 de junio de 2008

Les recomendo que visiten...

Para entender el significado de cualquier obra como pintura, escultura, fotografia u otro medio artistico. Les recomendo que visiten frecuentemente a los museos y/o las exposiciones, de los cuales podrán ampliar más conocimientos, como la percepción y comunicación, que requiere de atención en cuanto a los sentidos y el pensamiento; aumentará el gusto.

Para hacer la propuesta de mejorar el entendimiento, es estudiar más ampliamente, pensar más con los referentes. Ver es también crear, para trabajar la obra se necesita experiencia y conocimiento, esto quiere decir que mientras más libros leen, asi como mencione anteriormente, visitar galerias, dedicar tiempo para escuchar música, tendrán mayor capacidad de disfrutar de las manifestaciones artisticas, y así seleccionar las preferencias artisticas y desarrollar la capacidad de pensar hasta... ¡a disfrutar más al arte!

2 de junio de 2008

Así me expreso

El concepto de mis pinturas, es abstracto, a veces hay que dar el significado para entender mejor alguna obra. Claro que no todos los contempladores y los espectadores perciben la misma expresión, aunque me gusta compartir mi forma de pensar, lo que percibo y expreso en las obras que he realizado.

Aquí les muestro el significado de las tres obras:

Titulo: “Poder alcanzar pisar el Sol”
Significado: Es Imaginar como llegar a conocer y pisar el Sol a pesar de estar tan lejos y aceptando el riesgo de morir, pero desea cumplir su objetivo, a pesar de que la temperatura es muy alta.


Titulo: “No todos los corazones tienen el mismo color”
Significado: Cada corazón tiene un color diferente, depende de las virtudes y los defectos de cada persona, como ejemplo podemos observar en la parte de abajo a la derecha un corazón de textura diferente, esto significa que esa persona esta destrozada, física y emocionalmente, ya que probablemente es una persona maltratada aunque por el color de su corazón es una persona noble. Siguiendo esta mecánica podemos observar corazones de personas rencorosas, de buen corazón, tiernas, enojones, etc.

Titulo: “Corazones unidos de una familia”
Significado: Expresa el tanto amor que se tiene la familia dentro de sus corazones, el rojo (el corazón más grande), representa el papá protege a su esposa y a sus hijos dentro de su corazón con mucho amor y muestra una textura en la parte inferior derecha, quiere decir que se esta fecundando un corazón nuevo; es decir un corazón se va a unir con estos corazones, es el nuevo miembro de la familia.




26 de mayo de 2008

Hace poco tiempo me inscribí a un curso de Literatura, del cual me acorde que cuando yo era adolescente, intentaba realizar un cuento con dibujos, y no lo lograba que me quedara bien, pues he reescrito varias veces, pero no llego el resultado que yo esperaba, pues deje de hacer y guardada ya hace 9 años. Al estar en el curso de Literatura, recordé el cuento y lo volví a reescribir, aunque mi actual modo de pensar e inventar cuentos, ha cambiado; pero conservé la idea que yo tenía hace muchos años y además he modificado algunas cosas para que sea más lógica la historia, pero al mismo tema. Al final de realizar el cuento, me quede satisfecha, como yo quería en mi adolescencia, decidí publicar el cuento a esta pagina, es para recordar como me diverti mucho dibujando seis imágenes para este cuento.

La Lechera y su cántaro

1. Hace mucho tiempo, había una Lechera que era muy emprendedora y soñadora, se dedicaba a vender la leche a una tienda en el campo, mientras recorría el camino, llevaba su cántaro y soñaba con tener una granja con tres gallinas, una chiva, una vaca y tres becerros, veía que realizar su sueño era fácil y comenzó a planear y trabajar.

2. Después de dedicarse a vender leche, de inmediato contrató a un constructor para hacer una granja hermosa y sencilla, como ella soñaba. Quedó estupenda y terminada, pero le faltaban los animales y ya no tenía mucho dinero para comprarlos.

3. Así que decidió comprar primero las gallinas, mientras luchaba para que su granja estuviera completa con los animales, que ella planeaba tener, se puso a trabajar, vendía los huevos y la leche.

4. Un día, logró conseguir una chiva, estaba feliz, porque ya podía vender más cosas, como el queso y la cajeta. Cada vez, aumentaba la venta de las cuatro cosas, aunque la actitud de la Lechera, cambió, era muy creída y presumía su negocio. Un buen día, la chiva se enfermó de una infección muy fuerte. Fue su primera decepción, que ya no podía hacer más quesos ni la cajeta, mientras trataba de curar, sólo vendía la leche y los huevos. Una mañana salió a vender y cuando regresó a la granja, encontró la chiva muerta, estaba muy desconsolada por la pérdida.

5. Después de esa experiencia, compró la vaca y los tres becerros, se dedicó a vender litros y litros de leche y aún seguía con los huevos, pues deseaba tener otra chiva para completar su deseo y a recuperar de las ventas de queso y cajeta, pero todavía creía que iba a lograr el gran sueño, pero cada vez iba siendo más irresponsable y descuidada, por la falta de higiene de la granja y de los animales, aunque siguió siendo muy emprendedora y luchadora.

6. En un día, iba con su cántaro a vender en una tienda, pero antes de entrar a la puerta, se tropezó con un escalón y se cayó el cántaro y perdió la leche, recién ordeñada, tuvo que regresar a su granja, a ordeñar más, pero cuando llegó, no encontró la vaca ni los becerros ni las gallinas… se acordó que se había dejado la puerta abierta… se hundió en la tristeza que ya no tenía nada que vender y no alcanzó su gran sueño, se dio cuenta que debía ser más responsable y humilde.